
El Dr. Sixfingers lo suele llamar cariñosamente por su nombre al entrar en la consulta pero aún así le tiene verdadero pánico. En este caso era una visita rutinaria pero Mahatma no atiende a razones en cuanto se huele el destino de nuestro paseo. Como había que esperar he preferido sentarme en la plazuela que hay frente a la consulta desde donde se puede ver la salita de espera , y allí he reparado en el curioso letrero de la clínica veterinaria. Se lo comento a mi colaborador a ver si se relaja.
- Mira el logotipo, Mahatma, seguro que tiene un significado encriptado-, le digo tratando de romper el hielo pero él se limita a mirar con desinterés las tres figuras negras.
- Puede ser un gato jinete al que saluda un perro juguetón-, empiezo a fantasear para ver si lo animo pero fracaso estrepitosamente.
- O quizás es un gato que se refugia del feroz perro en la grupa del caballo-. Ni caso.
- Puede que el perro esté invitando al gato a subir en su lomo para pasearle él-, le insisto. Pero Mahatma me ha mirado fijamente y con el ceño fruncido antes de hablar.
- En mi opinión, Mr. Xarat, debería entrar y preguntárselo al Dr. Sixfingers-, ha dicho con retintín para continuar después. -Yo le espero aquí fuera.